La herencia indivisa puede convertirse en una fuente de conflictos prolongados cuando uno de los coherederos se niega a colaborar, bloquea los acuerdos o simplemente no responde. Esta situación tiene consecuencias económicas concretas: los bienes no pueden ser gestionados con normalidad y los herederos no pueden disponer de su parte.
La acción de división de herencia
Ningún coheredero está obligado a permanecer en la situación de indivisión. Cualquier heredero puede exigir en cualquier momento la partición. Si no es posible alcanzar un acuerdo extrajudicial, puede instarse judicialmente la división mediante el procedimiento de división judicial de herencia, que permite forzar la partición incluso frente a la oposición de un coheredero.
El contador-partidor judicial
El Juzgado nombra un contador-partidor que elabora las operaciones particionales — inventario, avalúo, liquidación y adjudicación — y las somete a aprobación. Si los herederos no se ponen de acuerdo, los bienes pueden ser vendidos en pública subasta y el importe distribuido proporcionalmente.
La administración durante la indivisión
Si el coheredero que tiene la posesión de los bienes los está deteriorando o apropiando de los frutos sin consentimiento del resto, existen mecanismos para exigir cuentas y responsabilidades.
Consulte su caso
Si lleva tiempo bloqueado en una herencia indivisa en Pamplona o Navarra, puede analizar los mecanismos disponibles para desbloquear la situación.